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| Año 3 - nº 5. noviembre - 2006 | ISSN: 1698-5893 |
NAMIBIA Y BOTSWANA
MªJosé Morales Muñoz
Namibia y Botswana son países grandes, poco poblados y poseedores de una naturaleza impresionante. Aunque los viajeros acuden principalmente a observar animales salvajes en libertad dentro de sus parques nacionales, hay muchos otros atractivos para el observador del medio natural. Podemos disfrutar paseando sobre las dunas de uno de los desiertos más antiguos del mundo: El Namib, trepar por las laderas graníticas del inselberg de Spitzkoppe en medio de una inmensa llanura desértica, viajar en barca por los canales del gran delta interior del río Okavango (“el río que nunca encuentra el mar”) o caminar sobre la gran cuenca endorréica de Etosha, cubierta hace millones de años por el enorme casquete glaciar de Gondwana. Y todo ello con la posibilidad de quedar “adornado” con la visión más que probable de todo tipo de animales, desde los “cinco grandes” (león, elefante, leopardo, búfalo, rinoceronte) hasta los más comunes (avestruces, impalas, chacales, hienas, facóqueros, babuinos, cebras, jirafas…). Los aficionados a la mineralogía también podrían encontrar de interés las minas de diamantes existentes en la región y los yacimientos de uranio de Namibia, donde está la mina más grande del mundo.
Ante tantas posibilidades para el aficionado a la naturaleza, proliferan en el lugar las empresas turísticas que ofrecen rutas especializadas en observaciones geológicas y biológicas, así como publicaciones que recogen todo tipo de información al respecto. Para tener fácil acceso a ambas cosas conviene poderse defender en alguno de los idiomas que se hablan en estos países: inglés (principalmente), alemán o afrikaner.
La localización aproximada de los lugares mencionados puede apreciarse en el mapa de la Fig.1 y su descripción puede leerse a continuación.
Fig. 1
El desierto del Namib
El desierto del Namib da nombre al joven estado de Namibia. El término significa en el lenguaje de los Nama: Inmenso, lugar desértico.
Ocupa la franja costera que se extiende desde el norte de la provincia del Cabo en Sur África hasta el sur de Angola, atravesando toda Namibia. Frente a sus 2000 Km. de longitud, su anchura es de unos 170 Km., desde la costa atlántica hasta el conocido como “Gran Escarpe”, desnivel de origen tectónico que da paso a la zona montañosa del país.
El desierto se divide en tres zonas morfológicas:
El Namib es considerado el desierto más antiguo del mundo. Su edad exacta es muy difícil de determinar, por lo que la estimación de su edad está basada en ciertas evidencias geológicas. Así, se comprueba que desde la separación de Gondwana y la elevación de las cordilleras de la zona, no han tenido lugar otros fenómenos geológicos de relevancia. La Antártida lleva 35 m.a. en su posición actual, y fue hace unos 5 m.a. cuando el hielo alcanzó una mayor extensión. Desde este momento se estableció en el Atlántico Sur la corriente fría de Benguela, prevaleciendo desde entonces el clima árido en la zona del Namib, con pequeños periodos semiáridos en el cuaternario. Es por ello que se estima una edad mínima de 5 millones de años para el desierto del Namib.
La relación entre la corriente de Benguela y el clima desértico en la costa se explica por la existencia de vientos oceánicos constantes del SW, enfriados por dicha corriente y empujados bajo las cálidas masas de aire del continente. Así se crea una zona de inversión térmica que evita las turbulencias necesarias para la formación de nubes de lluvia. De este modo, el valor medio de las precipitaciones en la zona costera es de 15 mm, mientras que hacia el interior, en zonas más alejadas del área de inversión, las lluvias pueden llegar a 100 mm. Incluso hay zonas en que no se han registrado precipitaciones en los últimos 20 años. En estos lugares, la única fuente de humedad son las nieblas que se originan por la condensación del aire oceánico frío en el límite con el más cálido proveniente del continente. El viento del SW empuja las nieblas hasta 30 Km. hacia el interior, permitiendo la existencia de vida.
Una de las zonas más espectaculares de este desierto se conoce con el nombre de Sossusvlei, en el área del gran mar de arena. En este lugar, las dunas se elevan 375 m sobre el cauce del río Tsauchab, encontrándose entre las más altas del mundo. Como es característico de la zona oriental del Namib, estas dunas tienen forma estrellada como resultado de la existencia de vientos que soplan con la misma intensidad en diferentes direcciones. Esto supone también que las dunas de Sossusvlei sólo se desplazan sus crestas. Por ello, dentro de miles de años, es probable que las actuales dunas continúen elevándose sobre las llanuras del lugar.
Fig. 2![]() |
El aspecto más espectacular del paisaje de Sossusvlei es el color rojo intenso de la arena, apreciable sobre todo al amanecer (Fig.2) y con la puesta de sol. Se debe a la presencia de óxidos de hierro que cubren los granos de arena como un delgado barniz. El óxido es un indicador de que los granos de arena han permanecido bajo condiciones atmosféricas (con presencia de oxígeno) desde su formación. Se piensa que los principales aportes de arena provienen de la erosión de areniscas rojas preexistentes en zonas del interior del país (Kalahari), siendo transportadas por los vientos del Este. En parte también provienen de la erosión de las areniscas de la formación Tsondab, situadas debajo de las arenas de Sossusvlei. | |
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Sossusvlei es en realidad un lago terminal del río Tsauchab, que en las buenas estaciones lluviosas atraviesa el cinturón de arena que forman las dunas y vierte en las hondonadas (“vlei”) donde se forman lagunas temporales (Fig 3). Los vlei son una serie de hondonadas o “pans” de diferentes tamaños, profundidad y antigüedad cubiertos por sedimentos arcillosos de color amarillo-grisáceo (por ejemplo: Narra Vlei, Dead Vlei, Hidden Vlei). Están separados entre si por pequeñas cadenas de dunas. Algunos han sido bloqueados definitivamente por la arena, como es el caso del Dead Vlei (Fig 4) y otros probablemente han sido cubiertos por ella. | ![]() |
Spitzkoppe
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Spitzkoppe es una montaña granítica de 1728 m de altitud que destaca como una inmensa mole sobre la llanura circundante (Fig.5) En términos geológicos estaríamos ante un inselberg formado a lo largo de millones de años de erosión bajo climas cambiantes. Constituye uno de los al menos 21 complejos intrusivos y extrusivos que se formaron hace alrededor de 130 millones de años en esta zona del Noroeste de Namibia. En esa época, antiguas fracturas de la corteza terrestre se reactivaron con la fragmentación de Gondwana y enormes cantidades de magma hicieron intrusión a favor de las mismas. El punto caliente responsable de tales aportes estaría hoy en día activo bajo el Atlántico cerca de la isla de Tristan da Cunha, que da el nombre a dicho punto caliente. Hoy en día puede accederse caminando a una zona del interior de la montaña y contemplar gran variedad de formas de meteorización en granitos así como de erosión eólica (Fig. 6-8). El lugar conoció épocas recientes más húmedas y constituía un buen refugio para grupos nómadas bosquimanos que dejaron sus huellas en forma de pinturas sobre las rocas. Esto, junto a lo atractivo del lugar le ha dado nombre: “Bushman´s Paradise” (el paraíso bosquimano). |
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Parque nacional de Etosha
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El parque nacional de Etosha (“enorme lugar blanco”), se encuentra en el noreste de Namibia ocupando un área de 23.000 km2. De ellos, unos 4.600 forman, durante la época de lluvias (Octubre-Abril), una laguna poco profunda que permanece seca el resto del año, dando al horizonte un característico color blanco (Fig. 9). Durante la estación seca, pequeñas lagunas, alimentadas en ocasiones artificialmente, se convierten en lugares donde se concentra la abundante y variada fauna local (Fig.10), permitiendo a los visitantes humanos una fácil observación de la misma. La llanura donde se sitúa el parque nacional se eleva 1200 m sobre el nivel del mar, formando parte de la cuenca del río Ovambo. La laguna de Etosha (“Etosha pan”), constituye el lugar más bajo de dicha cuenca. En ella hay una intensa precipitación química de sales, al coincidir la época del año en que se cubre de agua con el verano austral. Dichas sales son las responsables del color blanco del horizonte. |
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Del pasado geológico del lugar forman parte las eras glaciares de Gondwana, que afectaron a la zona hace 300 millones de años y que la ocuparon al menos durante 20 millones. El peso del hielo rebajó el nivel de la corteza terrestre y condicionó la evolución morfológica posterior de toda la cuenca. Más tarde se establecieron condiciones climáticas áridas e incluso desérticas que dejaron su huella en forma de depósitos de areniscas que yacen unos 200 m por debajo de la actual cuenca de Etosha. Posteriormente, la ruptura de Gondwana originó una gran elevación de toda la corteza terrestre alrededor de la cuenca del Ovambo, con el consiguiente aumento de la erosión de las montañas circundantes. Los sedimentos cubrieron las arenas desérticas preexistentes y en el centro de la cuenca se formó un gran lago cuyos principales aportes de agua provenían de las tierras altas de Angola. Del lago partía el río Hoanib que desembocaba en el Atlántico. Hace unos 3 millones de años, se estableció un clima mucho más árido que hizo que disminuyeran los aportes de agua, comenzando una intensa precipitación de sales. Sólo en épocas de lluvias excepcionales, el lago de Etosha drenaba hacia el Atlántico a través del río Hoanib. La cantidad de agua se vio reducida todavía más debido a reajustes tectónicos que tuvieron lugar hade unos 35000 años, los cuales determinaron cambios en los cursos fluviales que, procedentes del norte, drenaban dicho lago. En la actualidad la laguna recibe tan sólo aportes de lluvias y ocasionalmente del río Oshanas. |
Delta del Okavango
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El río Okavango nace en las tierras centrales de Angola, fluye hacia el sureste atravesando la franja de Caprivi en Namibia y entra en Botswana cerca de Shakawe. A partir de aquí, sus aguas comienzan a extenderse y a filtrarse entre las arenas del desierto del Kalahari formando una vasta red de lagunas, canales e islas que constituyen el delta interior más grande del mundo (Fig. 11) |
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El delta ocupa una extensión de 12.000 km2 y constituye un gigantesco sumidero en el que el río vierte cada año 9,4 km3 de agua. A pesar de la intensa evaporación, que supera en seis veces la precipitación anual, el agua permanece dulce y excepcionalmente clara en comparación con la de otros ríos. La pobreza de los suelos del delta debido a su textura arenosa, la escasez de pesca debido a la pobreza en nutrientes de las aguas, así como su riqueza en vida salvaje y ambiente saludable, hace que el principal uso que se le da a la zona sea el turístico. La escasa población local que vive junto a él lo hace principalmente a expensas de la industria turística. La mejor época para visitar el lugar es entre Mayo y Julio, cuando llegan al delta las lluvias caídas meses antes en la cabecera. Entonces, es posible navegar por los canales en las embarcaciones locales (mokoro) entre papiros y nenúfares (Fig. 12) o pasear por las islas y poder observar a los abundantes rebaños de elefantes que las habitan o, si hay suerte, a leones, hipopótamos y cocodrilos. |
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Para explicar la existencia de este gran delta interior habría que tener en cuenta dos hechos de su pasado geológico.
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Algunas recomendaciones para los posibles viajeros
Aquí finalizaría la descripción de algunos de los lugares que he tenido la suerte de visitar este verano. Si alguien se anima a realizar el viaje que no se olvide de completar el recorrido con la visita al parque nacional de Chobe en Botswana, donde se encuentra la mayor concentración de elefantes de toda África y a las cataratas Victoria, entre Zimbawe y Zambia. Tendrá la oportunidad de fotografiarse con la estatua de Livingston, su “descubridor” y refrescarse, contemplando el espectáculo, en medio del “humo que truena”, traducción del nombre nativo de las cataratas.
La mejor época para visitar la zona es en Julio o Agosto. Allí es invierno y época seca. Las temperaturas al mediodía son muy agradables, en torno a los 20ºC, y por la noche son frías, pudiendo bajar hasta 3 ó 4ºC. Es muy recomendable por lo tanto llevar ropa de abrigo (forro polar, gorro, guantes, chaqueta goretex o similar…) y si se va a dormir en camping, un buen saco de plumas.
La ausencia de lluvias garantiza cielos azules y sin nubes todos los días, aunque en la costa Namibia puede haber nieblas matinales. Como ya he comentado antes, la escasez de precipitaciones exige a la fauna salvaje concentrarse en torno a las charcas que permanecen con agua. Algunas de ellas están estratégicamente situadas junto a las zonas de acampada, lo que permite que, incluso por la noche, puedan verse a los animales bebiendo al estar las charcas iluminadas (y protegidas, para evitar accidentes).
En cuanto a las condiciones sanitarias, no es obligatorio vacunarse de nada, aunque el ministerio de asuntos exteriores español recomienda las vacunas del tétanos y de la fiebre amarilla. Si se visita la zona norte (especialmente el delta del Okavango y las cataratas Victoria), también se recomienda realizar la profilaxis antimalaria, aunque el riesgo es pequeño debido a las bajas temperaturas nocturnas. Es posible encontrar agua embotellada en todas las tiendas así como alimentos de todo tipo. El único problema es el reducido número de lugares de venta.
Si se quiere viajar en grupo, muchas agencias españolas ofrecen la ruta contratando a su vez a empresas sudafricanas. La forma más común de hacerlo es en camión 4x4 especialmente equipado. Los grupos suelen ser de 15 a 20 personas y los acompañan un conductor, un cocinero y un ayudante. Se puede dormir en camping o en lodges, de muy diversas categorías y precios. También es frecuente en determinados lugares la acampada libre.
Mucha gente viaja también por libre, dado lo tranquilo de la zona. Es necesario entonces alquilar un coche todoterreno, ya que muchas de las vías de comunicación, tanto principales como secundarias, son pistas de tierra. Conviene entonces no viajar sólo puesto que las gasolineras y los talleres mecánicos son muy escasos, pudiendo estar a muchos Km. unos de otros. Además hay que tener muy en cuenta la escasez de tiendas para abastecerse de alimento y, a la hora de conducir, la posibilidad de que atraviese la carretera todo tipo de fauna salvaje.
También son escasos los lugares donde comprar mapas y guías de la zona. Conviene procurárselos antes de salir de España o aprovechar las escalas intermedias en aeropuertos internacionales (Londres, Johannesburgo), para visitar sus librerías. Una vez allí pueden comprarse sólo en las ciudades más grandes (Windhoek, Swakopmund), donde las tiendas disponen de un horario de apertura más bien corto.
No creo que sea necesario decir que son elementos indispensables para este viaje unos buenos prismáticos y una cámara de fotos que, si es digital, deberá acompañarse de suficientes tarjetas de memoria y baterías. Estas pueden cargarse en algunos sitios pero deberá haberse tomado la precaución de comprar en el aeropuerto de Londres o de Johannesburgo la clavija necesaria, solo válida para Sudáfrica y países limítrofes.
Uno de los pocos elementos incómodos de este viaje es el polvo de las carreteras de tierra. Por eso, si uno quiere permanecer lo más limpio posible deberá llevar abundante ropa de repuesto. En casi todos los campings hay la posibilidad de darse una ducha caliente pero las lavanderías son escasas.
Y ya para acabar, recomendaros tres posibles actividades o visitas. Si os interesa lo étnico, deberíais visitar los poblados himba del norte de Namibia, una tribu casi prehistórica que vive cerca de la frontera con Angola. Y si os va más disfrutar de las ventajas de la civilización, por un precio asequible, se pueden alquilar avionetas para vuelos escénicos sobre el desierto del Namib y delta del Okavango. Si uno (o su estómago), es capaz de soportar el movimiento, disfrutará de una magnífica experiencia para rubricar un viaje inolvidable.
BIBLIOGRAFÍA
Grünert, N. (2005): Namibia.Fascination of geology A travel handbook. Klaus Hess Publishers, pp. 198. Windhoek.
Mendelsohn, J. y El Obeid, S: (2004).Okavango river. The flow of lifeline. Struik publishers & RAISON, pp.175. Windhoek.
VV.AA (2004): Namibia y Botswana. Fauna salvaje y paisajes espectaculares en el sur de África. Revista Altaïr, nº32. Noviembre-Diciembre 2004. Grup editorial-62. Barcelona.